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“Ahora os toca a los jóvenes que bailéis y que pongáis a los rapaces a bailar.”

Resumen de entrevistas y conversaciones mantenidas en los últimos diez años realizadas a Don Amador Diéguez Ayerbe.

Amador Diéguez Ayerbe
Ha dedicado gran parte de su vida a recoger, recopilar y divulgar el folklore de nuestra tierra: un Bierzo lleno de cultura popular arraigada en la más auténtica tradición, como él suele afirmar. Amador es un hombre sencillo, enérgico, lleno de vigor y con carácter, que siempre ha defendido la singularidad cultural que posee el Bierzo.
Nos recibe en una sala presidida por un cuadro pintado por él mismo. Éste muestra su pasión y recoge la esencia del paisanaje y costumbres que se venían representando en la fiesta de la Encina en los inicios del siglo XX. En una sola escena se observa el carácter costumbrista que impregna la instantánea y nos define el camino pictórico que ha mantenido hasta el momento a lo largo de toda su obra. Además de ser un gran divulgador de nuestro folklore también es un apasionado de la pintura. El cuidado por el detalle y el énfasis en dejar clara la intención de que no podemos olvidar de dónde venimos nos lleva a concienciarnos de que el folklore en el Bierzo debe de conservarse y difundirse para que no caiga en el olvido.

Don Amador Diéguez Ayerbe fue el encargado de recopilar las canciones y melodías más arraigadas en la tradición berciana para que junto con Don Federico Fernández Luaña conformasen en 1977 el Cancionero Berciano editado por el Instituto de Estudios Bercianos. De igual forma, es coautor junto al antropólogo José Luis Alonso Ponga del tratado perteneciente a la colección Etnografía y folklore de las comarcas leonesas que lleva como título “El Bierzo” editado en 1984 por Ediciones Leonesas y que sirve como referencia indispensable para el estudio etnográfico y folklórico del Bierzo. Musicólogos y folkloristas como Don Joaquín Díaz y Carlos Porro, músicos como Felipe Magdaleno, Federico Fernández Luaña, Paco Díez y grupos como la Braña y Aira da Pedra, entre otros y las diferentes agrupaciones folklóricas, grupos de música folk bercianos y bandas de gaitas vienen utilizando sus consejos y sus aportaciones a su repertorio. Amador atesora numerosos testimonios etnográficos que recogió durante gran parte de su vida a lo largo de sus visitas por los pueblos del Bierzo y parte de lo recogido (prendas de los trajes regionales, joyas, etc.) se encuentran depositadas en el Museo del Bierzo de Ponferrada.
Treinta y siete años después de editar el Instituto de Estudios Bercianos nuestro Cancionero Berciano, “una obra ciertamente extraordinaria” como así lo definió Don Esteban de la Puente García en su prólogo, Amador nos ofrece humildemente y con la amabilidad y la energía que le caracteriza, las inquietudes y experiencias que le cautivó entorno a este apasionante mundo y nos hace reflexionar sobre la situación folclórica actual.

Amador nace en Matarrosa del Sil en 1934 pero rápido se traslada con su familia a Ponferrada. 
¿Cómo fueron sus inicios?
Mi madre, Josefa, queda viuda en la guerra (Amador se llamaba su padre) y nos trasladamos con mis hermanos a vivir a Ponferrada, en la avenida de la Puebla pegando a la antigua iglesia de San Pedro. Mi madre las pasó “canutas” pero trabajando muy duro y con la ayuda de mis hermanos que estaban empleados fuimos tirando.

Siempre ha ofrecido a todo quien se le acercara lo que del folklore recopiló y recogió por todo el Bierzo. -¿De dónde nació su gusto por la música y por interesarse por la cultura popular y sus tradiciones?
Cuando estábamos en Ponferrada las mujeres se reunían para realizar los trabajos de la casa o para realizar diferentes labores con mi madre, que tenía un carácter muy abierto con todo el mundo. Las mujeres y rapaces del barrio se reunían en mi casa alrededor de la cocina económica y mientras estaban allí, como en un filandón…, trabajaban, hablaban, cantaban canciones, recitaban romances, cuentos… que yo escuchaba sin perder ojo. Me agradaba aquella forma que tenían de llevar las cosas. De ahí que, siempre estaba atento cuando canturreaban alguna tonada. Además mi madre, nos enseñaba a mis hermanos y a mí canciones y a bailar aquellos bailes al son de la pandereta.

Ya entrado en edad empieza a los quince años a trabajar en Endesa y empieza a interesarse más por todo lo que le rodeaba en torno a la música popular llegando, más tarde, a cantar en el coro de San Ignacio y colaborar con Felipe Magdaleno, que fue director de la Coral Isidoriana de León - ¿Quiénes tocaban y cantaban por el Bierzo por aquel entonces?
- Como en todo el Bierzo, en Ponferrada casi todas las mujeres tocaban muy bien la pandereta y le daban un aire muy especial. Cantaban jotas, corridos, muñeiras... también tocaban las castañuelas, el pandero… y así se iban animando hasta que hicieran bailar a todo el mundo. En cambio los hombres eran más de ir de ronda por las bodegas con sus “vozarronas” cantando aquellas tonadas... En Endesa donde conocí algún señor que venía de los pueblos cercanos armábamos por ahí alguna “picota” y es ahí donde también iban saliendo canciones. Antiguamente, cuando la gente se juntaba en bodas y celebraciones familiares y en cosas así, ¡era terrible… la fiesta que se armaba!

-¿Qué tipos de bailes se solían bailar en el Bierzo?
- Se bailaban jotas, el bien parao, corridos, el chao, la muñeira, el baile de la dulzaina… Todos estos bailes son bailados en fila o en rueda con elegancia y garbo. “Me mandan bailar la jota, cosa que yo no lo sé, por dar gusto a los señores, yo la jota cantaré…”, canturrea Amador.

Conoció multitud de gente que tocaba la flauta de tres agujeros, la gaita y la pandereta. - ¿Qué músicos y que instrumentos solían tocar en Ponferrada y su entorno?
- Por las fiestas de la Encina tocaba el tamboritero de Ponferrada. Además venían otros de la contorna pero con menos frecuencia. Más tarde vino Adelino (Adelino Rodríguez Arias) que bajó de Peñalba de Santiago a emplearse a Ponferrada. Adelino era un magnifico tamboritero que sabía infinidad de canciones y multitud de costumbres y tradiciones recogidas por todo el Bierzo. También había otro tamboritero que le llamaban Sapín (Victoriano Prieto Becerra) que era de Molinaseca pero que estaba casi siempre en Ponferrada. Después también llegaban gaiteros de la parte de Villafranca y los de Galicia.

Empieza a recoger información de gente de los pueblos con la ayuda de un magnetófono y se interesa por buscar las tonadas de carácter más arcaico y más autenticas alejándose de las influencias modernas.
-¿Cómo recogía las canciones para elaborar el cancionero?
- Para recoger las canciones íbamos a los pueblos grabando con una grabadora siempre acompañado de alguien que conocía a la gente y que tuviera confianza con ellos. Pero al final nos dimos cuenta de que mucha gente del Bierzo vino a vivir a Ponferrada por trabajo, por cercanía, etc. y recogimos muchas canciones y bailes de ellos aquí en Ponferrada. Uno de ellos fue Adelino (Adelino Rodríguez Arias, tamboritero de Peñalba de Santiago) que nos dio y nos enseñó mucho, se acordaba de gran cantidad de canciones y nos las cantaba y tocaba con la flauta, era muy riguroso en seguir la tradición tal cual era. Así, de todos ellos fuimos recopilando canciones, bailes, costumbres, etc., de todo lo que salía…

Pero, no todo fue recoger cantares, romances y melodías ya olvidadas. También se preocupó de lo que guardaban los viejos arcones de nuestras abuelas. Junto al investigador José Luis Alonso Ponga se publica la obra que lleva por título El Bierzo editado en 1984 por Ediciones Leonesas en la cual recoge romances, cuentos, tradiciones etnográficas y entre todo se recoge la descripción del traje tradicional berciano. -¿Qué nos puedes contar sobre el traje tradicional berciano?
- En el caso del hombre éste lleva montera y posteriormente usa también el sombrero, ambos de color negro o como mucho de pardo. El hombre lleva camisola de lino blanca, chaleco y calzón ciñéndose la faja a la cintura que es blanca, roja o morada. Se vestían todos los colores. El hombre vestía medias y polainas.
- Los trajes de las mujeres se los iban pasando de unas a otras, de abuelas a nietas. La mujer usaba el manteo y el de gala se ponía para ir a misa y en los días de la fiesta del pueblo. Debajo del manteo se tenía el rodo o ruedo, de colores, o el refajo. Las mujeres en casa se quitaban el manteo después de ir a misa y se quedaban con el rodo. Las mujeres usaban camisa de lino blanca. Ponían el dengue, que es muy típico de todo el Bierzo y pañuelos para la cabeza y para el cuerpo. Las mujeres se hacían ellas mismas la ropa. Mucha gente, cuando iba por los pueblos, me daba ropa de aquellos trajes típicos, de la cual he cedido mucha.

Finalmente, existe un desánimo a la hora de hablar de la cultura tradicional y de trasmitirla como algo consustancial a la sociedad berciana. - ¿Qué opina sobre la música tradicional y la propia cultura tradicional en la actualidad?
- En la actualidad se está perdiendo, ahora las cosas han cambiado mucho, yo voy a las fiestas de la Encina y el folclore de antes ya no está. En ningún pueblo está ya; ¡eso no había que dejarlo perder!
Ahora os toca a los jóvenes que bailéis y que pongáis a los rapaces a bailar.



Ponferrada, 8/09/2014
Autores: Óscar Alonso y Fco. Corzo
Retrato: Ana Corzo